domingo 12 de julio de 2009

Conociendo el Estudio Ghibli en...Japón

Hace unas semanas estrenaban en España la última película del Estudio Ghibli y concretamente de su más afamado director y guionista, Hayao Miyazaki. El largometraje Ponyo en el acantilado se proyectó también hace unas semanas en el Círculo de Bellas Artes junto a algunas de las más reconocidas películas de esta productora de animación, con motivo de un ciclo especial. Parece que la magia de Ghibli va asentándose poco a poco en España.

No todos saben que los fundadores de Ghibli fueron también los responsables de algunos de los dibujos animados que nos acompañaron ya en nuestra infancia. No en vano, Miyazaki participó en la elaboración de Heidi y Marco, junto al ya asentado Takahata, con quien más adelante crearía el Estudio Ghibli. Además, es el responsable de las series de dibujos animados Sherlock Holmes o Lupin.

Sus trabajos se vieron influenciados, sobre todo en sus comienzos, por uno de los sucesos que más ha marcado la historia de Japón: la Segunda Guerra Mundial. Así, el sufrimiento que supone para el pueblo japonés el conflicto y que llega a su punto álgido con los desastres de Hiroshima y Nagasaki, lleva al estudio y concretamente a Takahata a la realización de una de las películas más tiernas y dramáticas de Ghibli La cueva de las luciérnagas que se centra en la crudeza de la guerra y en los lazos familiares. En la misma época, Miyazaki utiliza también la temática de la familia, ya habitual en la obra de estos dos creadores, para contar una historia centrada en la esperanza, en Mi vecino Totoro.

La derrota en la Segunda Guerra Mundial, y por tanto la pérdida de referencias en Japón y Estados Unidos, provoca además la búsqueda de referencias en Europa para toda una generación, que se manifiesta en la obra de Takahata y Miyazaki a través de los paisajes, pueblecitos y ciudades típicamente europeos que aparecen por ejemplo en Heidi o Marco. También la valentía y la fuerza de la mujer, de los niños o de los jóvenes son temas recurrentes en su obra. Sucede lo mismo con la vuelta al Japón de los orígenes y a su conexión con la naturaleza, que se manifiesta en El viaje de Chihiro y sobre todo La princesa Mononoke, con referencias al sintoísmo japonés, religión nativa de Japón, por medio de la cual se adora a los kamis o espíritus de la naturaleza.

Si estáis en Tokio, por tanto, nada mejor que dedicar medio día a visitar el Museo Ghibli, pensado para que los niños y los no tan niños aprendan, se diviertan y sueñen. Se llega fácilmente al mismo en metro, desde el centro de Tokio hasta Mitaka, zona residencial a las afueras de la gran ciudad y donde se coge un autobús amarillo, que simula al autobús gato de Mi vecino Totoro y que nos lleva hasta el Museo, a través de lugares como este.



El Museo está plagado de detalles y rincones que son un guiño constante a sus películas, combinándose espacios abiertos,


patios interiores,




e interiores:



Además, podremos ver una copia del desordenado estudio de trabajo de Miyazaki y algún corto de animación inédito en una pequeña sala de cine…

Si ya sois fans de Miyazaki, seguro que os apetece conseguir merchandising de sus películas, por lo que además de la tienda del Museo, os recomiendo una tienda que se encuentra en el camino que va hacia el templo Senso-Ji en Asakusa, Tokio, al principio del camino, mirando hacia el templo, a la derecha, haciendo esquina.

Por otro lado, si queréis saber algo más sobre sintoísmo, nada mejor que explorar los numerosos santuarios pertenecientes a esta religión que podéis encontrar en Japón. Aún hoy, a pesar de no ser ya religión oficial, el sintoísmo convive con el budismo dentro de las creencias japonesas. Delante de los santuarios, el Torii es la puerta que marca la entrada al mundo divino desde el mundo terrenal de los hombres.

Estos son los cientos de toriis que marcan la entrada al santuario Fushimi-Inari Taisha en los alrededores de Kioto:



Uno de los toriis del santuario Meiji en Tokio:




Finalmente, si estáis interesados en aprender más sobre las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Japón, os recomiendo acercaros en tren a Hiroshima, desde Tokio o Kyoto y luego coger el autobús que os lleva a la zona cero. Allí se conserva el lugar donde cayó la bomba atómica tal y como quedó y el Museo de la Bomba Atómica que nos acerca a todo lo que allí sucedió el día del lanzamiento, recordándonos por qué es tan importante luchar por lograr la paz y evitar las guerras en el mundo.





Sin embargo, si de momento Japón os queda lejos, os recomiendo que al menos consigáis alguna de las películas del Estudio Ghibli. Así podréis familiarizaros con la cultura japonesa y los distintos aspectos que la han determinado mencionados con anterioridad.

Traíler de Ponyo en el acantilado:

domingo 31 de mayo de 2009

En el Hotel Cardamomo en...Carabias, Guadalajara


Se trata de una casita acogedora tanto por la decoración, como por el amable recibimiento de su director, Javier Carreira, y a la vez de arquitectura moderna cuidada al detalle.

Un curioso personaje sentado junto a un impresionante piano de cola en madera antigua y un espejo barroco, nos sorprende a la entrada.


Además, encontramos pequeños rincones, capaces de captar nuestra atención como este…

O este...


La casa tiene tres plantas y sus dimensiones son perfectas, tu habitación, tu comedor, tu salón, todo lo que necesitas está a mano, como en tu propia casa de vacaciones.

La habitación estándar, en tonos claros y con vistas al campo, facilita el descanso.



En el comedor, se reúnen todos los huéspedes para la cena y el desayuno, que sin duda recomendamos. Ensalada de queso de cabra, solomillo, tataki de atún, tarta tatin, té verde Sans & Sans…son algunas de las delicias que podréis disfrutar en la cena. En el desayuno, buffet con café, tés, zumo de naranja natural, foie, quesos, deliciosos croissants…por mencionar sólo algunas exquisiteces…

El salón es perfecto para una tarde de lectura relajada frente a la cristalera que da al campo y la planicie o una copita tranquila, junto a la chimenea encendida, antes de ir a la cama. Los sofás en terciopelo, de colores barrocos y las luces amortiguadas invitan al disfrute… ¿Y si nos tomamos un gin-tonic con Hendrick’s? Ahí está Javier en todo momento pendiente de lo que necesitemos…


Desde el ordenador que existe cerca de la recepción, con conexión a Internet, podrás explorar las posibilidades turísticas de la zona y organizarte alguna ruta en el momento. Además, si necesitas ayuda, puedes preguntarle a Javier que estará encantado de aconsejarte, en especial respecto a rutas naturales. En efecto, como ya dijimos en un post anterior, fue él quien nos aconsejó ir a Pelegrina, que ahora consideramos un imprescindible del viaje…

La inmensidad de la planicie característica de la zona, contemplada desde lo alto del pueblo de Carabias, tanto desde el Hotel Cardamomo como desde la iglesia de San Salvador, reconforta: naturaleza y paz, desde un refugio privilegiado y lejos de todo…



Datos prácticos:

-Hotel Cardamomo

C/ Cirueches 2, Carabias
19266 Sigüenza, Guadalajara
Tlf.: 949 82 84 96
Web: http://www.cardamomosiguenza.com/

domingo 24 de mayo de 2009

Desconectando en...Guadalajara II


Tercera parada, Sigüenza:

Aparcando en la Calle de Valencia, empinada senda camino al Castillo o actual Parador de Turismo, quedaréis bien situados para iniciar el recorrido. Tras atravesar el Arco del Portal Mayor y la Puerta de Hierro, por los recovecos de las calles de Sigüenza, la Travesaña Alta os llevará a tres bonitos lugares: la Plazuela de la Cárcel del s.XV, la Iglesia de San Vicente, románica del s.XII y la Casa del Doncel. De este último, antigua casa nobiliaria, es interesante destacar los escasos elementos arquitectónicos mudéjares, que han sobrevivido aquí y allá en el interior, principalmente en forma de arcos.




Al final de la Travesaña Alta, encontramos una encrucijada, la calle Mayor hacia lo alto, nos lleva al Castillo y Parador. Si tomamos la misma calle hacia la ciudad, dejando atrás una pequeña tienda de estilo medieval, llegamos tras un pequeño paseo, a la Plaza Mayor. A partir del s. XV, lugar de celebración del mercado semanal y eje de la vida municipal, en su galería de soportales, que se extiende entre el Ayuntamiento y la catedral, se situaban según nos cuenta la guía, las viviendas de los canónigos.



A su lado, encontramos la catedral de estilo cisterciense y de origen románico del s. XII, que cobija interesantes obras de arte: el Altar Mayor y su Coro, la Sacristía de las Cabezas, de época renacentista, y el sepulcro del Doncel D. Martín Vázquez de Arce, miembro de la familia propietaria de la Casa del Doncel, que ya visitamos con anterioridad. El sepulcro, construido en alabastro, es delicado, una de las obras maestras de la arquitectura hispano-flamenca, dicen. La figura está recostada y leyendo y parece que nos ignore mientras tratamos de interrumpirla en su evasión. Se considera un símbolo del ideal del hombre renacentista: culto y gran humanista.



Antes de volver al coche, si queréis llevaros algún producto típico de la región, pasad por la calle Cardenal Mendoza número 4, cerca de la catedral, donde yo, por supuesto, no pude resistirme a los quesos: ¡Deliciosos!

Cuarta parada, Carabias:

Por la carretera de Sigüenza a Atienza, encontraréis un desvío dirección Carabias, nos dirigimos allí para descansar por fin, porque como recordaréis, es allí donde dormiremos.

Sin embargo, antes de llegar a nuestro destino, encontramos algunas manifestaciones arquitectónicas, que no debéis perderos. Camino a Carabias, se pasa por Palazuelos donde destacan su recinto amurallado y su precioso castillo, muy cerca de la carretera.



Ya en Carabias, nos encantó la iglesia de San Salvador, románica cisterciense del s. XIII. Nos sorprendió encontrarnos esa pequeña belleza, perdida en lo alto de la planicie. Y es que, como decíais en vuestros comentarios, en el post anterior, en todos los pueblecitos hay alguna maravilla esperando a ser descubierta…




Así, esta iglesia, pequeñita, pero espectacular, resulta perfecta.


Los capiteles de la galería porticada que la rodean, adornados con motivos vegetales, son preciosos. Aquí los tenéis con las gotas del deshielo de la nieve que había caído, que conseguimos inmovilizar por un momento...



martes 28 de abril de 2009

Desconectando en...Guadalajara I

La ocupación de las casas rurales esta Semana Santa ha sido de casi un 90%, parece que el turismo rural está saliendo reforzado de la crisis económica. Se trata de turismo interior, por lo que es perfecto para una pequeña escapada, que no tiene porqué salirnos demasiado cara. Así que nosotros también decidimos probarla.

El primer objetivo era buscar una zona cercana y la provincia de Guadalajara parecía una buena opción, con sus extensos paisajes sólo recortados por la línea del horizonte, perfectos para desconectar de la ciudad. Además, como íbamos a estar dos días por allí, teníamos que buscar un sitio donde dormir. Buceando en Internet encontramos el Hotel Cardamomo, en Carabias, un pueblecito a alrededor de una y media de Madrid, nuestro punto de partida y a 10 km de Sigüenza, uno de las paradas obligadas de la ruta y la más poblada.

Por tanto, con el único objetivo de llegar al final de la tarde a Carabias y de recorrer bellas extensiones atravesadas por carreteritas, deteniéndonos en pequeños pueblos, cogimos el coche y tomamos la Nacional II dirección Guadalajara y Sigüenza.

Primera parada, Brihuega:

A la altura de Torija, localidad con un precioso castillo de piedra blanca, merece la pena desviarse y continuar la ruta hasta Brihuega. Allí, un tranquilo paseo nos permitirá disfrutar de las murallas árabes del s.XII, mientras rodeamos el pueblo y contemplamos a lo lejos, más allá de la interesante Plaza de Toros, el Castillo de la Peña Bermeja de la misma época. Llegados a la altura del castillo, esta preciosa puerta de la muralla nos conduce fuera del recinto, a la Iglesia de Santa María de la Peña, de arquitectura cisterciense en la transición del románico al gótico, data del s. XIII. La recoleta plaza en la que se sitúa bien merece una parada.




Además, el conjunto de la Plaza Mayor y sus calles adyacentes son también testimonio de la típica arquitectura de esta zona, denominada La Alcarria. Así que sólo hay que dejarse llevar para descubrir pequeños rincones anclados en el tiempo como el de la foto.



Sin embargo, aún nos queda por explorar un imprescindible del pueblo, La Real Fábrica de Paños. Su edificio circular se divisa mientras paseamos, aunque será necesario subir una empinada cuesta para llegar al mismo y visitar sus jardines.




La fábrica fue fundada en 1750 como filial de la de Guadalajara y únicamente se puede acceder a los jardines, ya que el edificio está siendo restaurado en su interior, parece ser que para hacer del mismo un Parador de Turismo. Nada queda ya de los 84 telares ni de las tinajas que guardaban los diferentes tintes. Únicamente los amplios ventanales que permitían airear las estancias. De los jardines, construídos en el s. XIX, Camilo José Cela escribió en su obra Viaje a La Alcarria: “El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia”. Poco más puedo añadir yo, si no es resaltar la belleza del jardín. Diseñado con sumo cuidado, parece el escenario perfecto para grandes pasiones. Además, su ligera decadencia y situación de medio abandono actual, potencian más todavía su carácter romántico. Tras los árboles del jardín, hay unas bellas vistas sobre el valle del Río Tajuña. No os las perdáis.




Una vez fuera del recinto, justo al lado de la salida de la Fábrica, hay una tienda de antigüedades, esperando ser descubierta, que os trasladará a vuestra infancia y más allá...

Desde Brihuega, una pequeña carretera dirección Sigüenza nos acabará devolviendo a la Nacional II, donde deberemos continuar nuestro camino hasta el desvío a Sigüenza.

Una vez en la carretera de nuevo en dirección Sigüenza, no debemos dejar pasar el desvío a Pelegrina.


Segunda parada, Pelegrina:

El director de nuestro hotelito en Carabias, el precioso Hotel Cardamomo, fue quien nos recomendó este lugar y sin duda fue de lo mejor del viaje. La pequeña localidad de Pelegrina se sitúa sobre un alto, en el centro de un valle, dentro del Parque Natural del Río Dulce, dominada por las ruinas de su castillo. A pocos kilómetros del lugar, se encuentra el mirador de Rodríguez de la Fuente, con unas vistas, que me han dicho son espectaculares y punto de partida de bellísimas rutas de senderismo. Yo no pude llegar hasta el pueblo ya que cayó una espectacular nevada, pero me encantó conducir entre praderas y árboles bajos, cubiertos de nieve, ya dentro del Parque Natural. Tras un giro inesperado, en medio del plácido paisaje, descubrí por fin Pelegrina.
¡Qué vistas espectaculares a un kilómetro y medio del pueblecito, que emerge mágicamente en el valle! Aunque no nos adentráramos más hacia el pueblo, esta estampa y poder pisar la nieve recién caída, son de esas experiencias que en un viaje te pillan de sorpresa y se convierten en inolvidables... ¡Os animo a que os adentréis en la carretera de la foto y me contéis sobre el pueblo, el mirador y las rutas de senderismo!



Después, vuelta a la carretera hacia Sigüenza para continuar nuestra ruta, aunque eso será ya en el próximo post, donde llegaremos también por fin, al Hotel Cardamomo en Carabias.

domingo 22 de marzo de 2009

Siguiendo los pasos de Amélie en...París

¡Ya es primavera! El sol me ha inspirado, me han entrado ganas de pasear y he preparado un recorrido por París inspirado en la película Amélie. Y es que nadie debería perderse el París optimista y típicamente francés que nos muestra esta película. ¡Que lo disfrutéis!

Nos trasladamos primero al principio de la película, cuando una voz en off nos cuenta que Amélie y su madre iban habitualmente a la Catedral de Notre-Dame, para pedir un hermanito para la niña. Notre-Dame es un imprescindible de París, pero en esta promenade me gustaría invitaros a contemprarla desde otra perspectiva, ¡desde una bicicleta! Recorrer los muelles del Sena frente a Notre Dame en bicicleta, es una experiencia inolvidable, de cine. Sientes una suave brisa en la cara, el solecito, pasas cerca de los pequeños barcos amarrados a orillas del río y cuando levantas la vista…ahí está la Catedral, y eso impresiona. Además, París es una de esas ciudades donde ese gran invento que es la bici pública, ha llegado por fin. Sólo tenéis que alquilar una por un día y París no se os resistirá…




¿Os acordáis de aquella escena en la que Amélie ayuda a un ciego a cruzar la calle y le lleva hasta una parada de metro? Ella le va comentando todo lo que ve: la actividad de la calle, la vida de un día normal en el barrio, los vendedores promocionando sus productos, la gente haciendo la compra, dirigiéndose a sus quehaceres cotidianos… Las sensaciones que nos transmite, los olores, los sonidos, podéis encontrarlos en el mercado de la Rue Mouffetard los domingos por la mañana en París. Se trata de un mercado de frutas y comida en general, muy cuidado, a todo color, en una callecita estrecha donde los vendedores de las distintas tiendas sacan sus productos a la calle. Si una vez allí, recorriendo la calle, pasáis por una panadería a la que llega una cola bastante considerable, que lo haréis, no olvidéis pedir un croissant au chocolat et aux amandes a mi salud… mmm…, irrepetible.

La zona del Canal de Saint Martin, es una zona de París distinta, tranquila, los coches no se notan tanto, y allí es donde se encuentra entre dos hileras de árboles, el curioso canal donde Amélie va a relajarse, haciendo rebotar piedras en el agua. En frente, las pequeñas tiendas de vivos colores Antoine et Lili, ofrecen ropa y artículos de decoración muy originales y recomendables…

En Montmartre, Amélie da pistas a Nino, el chico que le gusta, para que pueda conocerla. Pasa frente al tiovivo que se encuentra a los pies de la escalinata que sube hasta el Sacré Coeur, y también sube hasta el mirador que se encuentra en lo alto y desde donde podréis contemplar una preciosa vista de la ciudad. Ya que estáis por ahí, os recomiendo un restaurante muy “Amélie”, aunque no salga en la película: La Pétaudière, donde si tenéis suerte habrá alguien tocando el piano en directo y donde podréis pasar un buen rato en compañía o conversando con los camareros.

Un imprescindible en este circuito que ya finaliza, es el Café des Deux Moulins. En el mismo se inspira la cafetería en la que Amélie trabaja en la película. Además, se encuentra en el barrio de Montmartre, por lo que acercaros a él os permite dar un paseo más largo por la zona y disfrutar de la misma. El café es típicamente parisino y os trasladará sin duda al ambiente optimista y mágico de la película.


¡Miriam y Ángela, este post va por vosotras, que me enseñásteis a disfrutar de París!

Datos prácticos:

- http://www.es.velib.paris.fr/

Es la página donde encontraréis toda la información sobre las bicicletas públicas de París, buena parte de ella en español. El abono de un día cuesta un euro. Podéis empezar el recorrido en la estación que queráis y dejar la bici en otra. Además, en la página web podéis buscar las localizaciones de las estaciones de bicicletas de la zona que queráis. Cerca de Notre-Dame hay varias estaciones, en principio las hay cada 300 metros en París, por lo que no hay excusa, para no disfrutar de la ciudad en bicicleta…

- El Canal de Saint-Martin une al Canal del Ourcq al Sena y se sitúa entre La Place de Stalingrad y La Bastille.

- La tienda Antoine et Lili:

95, Quay de Valmy, 10ème (http://www.antoineetlili.com/ )

- El restaurante La Pétaudière en Montmartre, tiene un menú bastante económico, alrededor de 15-20 euros:

7, rue Norvins, 18ème.

- Encontraréis el Café des Deux Moulins en:

15, rue Lepic, en el Barrio de Montmartre.

lunes 8 de diciembre de 2008

Entre molinos en...Consuegra

“La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque, ves allí amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.”

(…)

“Mire vuestra merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.”

Os propongo hoy una excursión al lugar donde esta conversación tuvo lugar una vez. Os invito a conocer los campos donde un simple hidalgo, con mente de caballero, se enfrentó a unos molinos, que a sus ojos eran temibles gigantes. Os propongo, sentir lo que sintió ese caballero, que era capaz de enfrentarse a cualquier cosa una y otra vez, sin aceptar una derrota.


Sentir el viento en la cara desde el Cerro Calderico, contemplar los campos de Castilla, imaginar las voces de Don Quijote y Sancho Panza, tocar a Espartero, Chispas o Rucio y saborear los platos preferidos del Ingenioso Hidalgo. Esa es mi propuesta de hoy.

Para llegar es fácil. Una vez estéis en Consuegra, Toledo, únicamente debéis seguir las indicaciones y aparecerá ante vosotros el Cerro Calderico: once molinos, de los trece que en origen había, se conservan en la actualidad formando, junto al Castillo, un serpenteante paseo hacia lo alto. Al caminar, no os perdáis el paisaje de color rojizo, verdoso, azulado que se dibuja entre las imperturbables siluetas de los molinos.

Mientras os movéis de piedra en piedra, os iréis encontrando con los curiosos habitantes de esta elevación, de nombres tan evocadores como Sancho o Caballero del Verde Gabán. El primero, posee aún toda su maquinaria y se vuelve a poner en marcha cada último fin de semana del mes de octubre, con ocasión de la fiesta de la Rosa del Azafrán. El segundo, cobija ediciones de “El Quijote” en diversos idiomas y una edición en Braille. Además, cinco de los molinos serán transformados en un futuro en casas rurales.




El origen de estas impresionantes construcciones cilíndricas de piedra blanca y tejado cónico negro, con aspas de madera en la parte delantera y un palo de gobierno en la parte trasera, se remonta al s.XVI. En aquellos tiempos, una sequía en el interior de la península obligó a buscar fuentes de energía alternativas al molino de agua, para triturar el grano. Los cruzados, llegados de Jerusalén, trajeron de aquellas tierras lejanas la idea de esta construcción, que utilizaba la fuerza del viento para convertir el trigo en harina.

Después de la visita a los molinos, en la esquina donde se deja atrás el Cerro y comienza el pueblo, no dejéis de entrar en la tienda “El final de la Ruta”. Soy testigo de que los quesos curados “César” que allí venden están deliciosos.

Una vez en el pueblo, seguramente os entrará hambre. Afortunadamente, en Consuegra podréis disfrutar de deliciosas especialidades manchegas y conozco un sitio perfecto para la ocasión. No dejéis de visitar “Casa La Tercia y Cuevas del Gran Prior”. El lugar tiene un importante valor histórico. En efecto, está construído sobre unas antiguas termas romanas, en el lugar que ocupó una antigua mezquita y en un palacio que fue residencia oficial del gran Prior de la Orden de San Juan de Jerusalén, a la que Alfonso VIII cedió la ciudad en el año 1183. El edificio se componía de un Torreón y bodegas y graneros donde se recaudaba como impuesto un tercio de las cosechas, de ahí el nombre de Casa de la Tercia. Hoy, es un acogedor restaurante cuyas mesas se distribuyen en distintas cuevas y donde no podéis dejar de probar el pisto manchego, la caldereta de cordero y la tarta de queso y flan.

Después de comer, se hace imprescindible un paseo por esta tranquila ciudad de origen romano. En la Plaza de España encontraréis los Corredores, que datan del S.XVII con su característica balconada de madera. En la misma plaza está también el Ayuntamiento, con su torre del reloj, añadida con posterioridad. Además, es recomendable una visita a la Iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, con su delicada fachada de mármol blanco y un recorrido entre los edificios Santa María la Mayor, Madres de la Inmaculada Concepción y Convento de las Carmelitas. Al otro lado del río Amarguillo, destaca la Iglesia de San Juan.


Consejos Prácticos:

- La Oficina de Turismo se encuentra en el primero de los molinos, una vez comienzas a subir el cerro, y lleva el nombre de “Bolero”. En su interior, podréis obtener información sobre los molinos, el castillo y el pueblo. Además, podréis ver cómo era un típico molino manchego, con sus tres plantas comunicadas mediante una escalera de caracol y en la planta más elevada, el corazón del gigante, su maquinaria.

- La tienda “El final de la Ruta” se encuentra en la calle Diego Rodríguez Díaz de Vivar, 33.

- El restaurante “Casa La Tercia y Cuevas del Gran Prior” se encuentra en la calle Plus Ultra, 7.

domingo 16 de noviembre de 2008

De musicales en...Londres

Estamos en época de trabajo duro, sin puentes otoñales y nos pasamos la semana esperando tener unos días para desconectar. Así que, si uno de estos fines de semana os decidís a hacer una escapada a Londres, tengo un plan que no podéis dejar de hacer y es, ¡ir a un musical!

Es un gustazo acudir a cualquier teatro del West end y escuchar en directo y en su idioma original, canciones que ya son clásicos, el último éxito de Broadway, o aquella película que os encantó. Los montajes son espectaculares y las voces de los artistas y el ambiente únicos.


Carritos de un lado para otro ofreciéndose a llevarte, los coches y sus cláxon alrededor, la gente entrando y saliendo, el movimiento y la algarabía. En todo momento se nota que estás participando de un acontecimiento. Es mágico, un auténtico ritual, ver a distintas generaciones de una misma familia, desde la abuelita a la pequeñaja, reunidas para pasar un buen rato. Si os fijáis, veréis los gestos de complicidad entre unos y otros y la misma emoción en sus rostros cuando empieza el espectáculo. Allí, ir a un musical parece tan normal como aquí ir al cine. Los teatros están llenos, en los descansos se venden helados y chucherías varias y la excitación es general. Y sin embargo, se trata de un momento especial, porque se disfruta en compañía y nos hace soñar.


La cartelera londinense está repleta de tentadoras propuestas: Wicked, exitazo en Broadway y basado en el bestseller homónimo de Gregory Maguire, cuenta la historia de la bruja mala de Oz y es de los más taquilleros, pero también están Billy Elliot, Hairspray, Dirty Dancing o Mamma Mia! repitiendo el éxito que ya tuvieron sus respectivas películas. ¡Hay para todos los gustos!

Por mi parte, os recomiendo sin dudarlo Mary Poppins y The Sound of Music (Sonrisas y Lágrimas). Son mis películas preferidas de la infancia y el musical no me defraudó, sino que durante unas horas me hizo sentir niña otra vez.

Mary Poppins no está en este momento en cartel en Londres, así que habrá que esperar para disfrutarla de nuevo. En cambio, The Sound of Music se representa actualmente en el London Palladium y no podéis perdérosla. Os emocionará seguro, tanto por la historia y sus inolvidables canciones, como por el reparto de excelente calidad. ¡Os aseguro que saldréis del teatro con energías renovadas!

Consejos Prácticos:

- Yo reservé mis entradas a través de Abbey Box Office (http://www.abbeyboxoffice.co.uk/), que suele tener ofertas especiales y funciona fenomenal (mis entradas llegaron a casa unos días después de hacer la reserva por internet). Además, en su página web encontraréis un listado con todos los musicales en cartel y podréis acceder a un resumen y video de cada uno de ellos.

- Si el musical que os apetece ver es decididamente The Sound of Music, os indico a continuación su página oficial, en la que encontraréis todos los detalles sobre el mismo y la dirección del London Palladium. En la página web, hay también videos de las actuaciones y apuesto a que si véis el de la canción Do Re Mi, no os resistís a comprar las entradas: http://www.soundofmusiclondon.com/.